Si hoy tuvieramos un accidente (que Dios nos libre) ¿que tan bien confesados y arrepentidos quisieramos estar?

"Aquel joven ganadero de los llanos cuando vio que un salvaje toro cebú se lanzaba contra él, lo único que logró exclamar fue:

"¡Dios mío, y sin confesión!"

¿Alguno de nosotros tendría qué repetir esta terrible frase en caso semejante? Mejor que no. Todavía podemos evitarlo."


P. Eliecer Salesman "Cómo hacer una buena confesión"