El sacramento de la penitencia nos aumenta o nos devuelve
la gracia santificante siempre y cuando no pongamos obstáculo.
Tiene un significado muy especial y así podemos decir que
es:
Una reconciliación
Una recuperación
Una curación
Una liberación
Una purificación
Reconciliación

El hijo pródigo ha ofendido gravemente a su padre, sin
embargo el padre tan bondadoso, ni siquiera deja que su hijo termine su
confesión. Le abraza, lo besa, lo restablece en sus derechos de hijo.
De la misma manera, por el Sacramento de la Penitencia,
Dios borra todos los pecados cometidos: ya no se acuerda de ellos y aún cuando
se cometan nuevos pecados, los anteriores ya no “reviven”. “De todas sus
maldades, no me acordaré ya más” dice Dios por Ezequiel.
Recuperación:
El pecado es nos hace perder la gracia y el derecho al
cielo. Debemos tratar de recobrarla y encontrarla. Por la confesión, las
recobramos juntamente con los méritos adquiridos antes del pecado.
Curación:
El pecado es una verdadera enfermedad que debilita al
alma. El pecador pierde fuerza para el bien; la confesión es la medicina que
sana el alma y la fortifica para evitar los pecados confesados.
Liberación:
El pecado nos hace esclavos del demonio y de nuestras
malas pasiones. El sacramento de la Penitencia nos devuelve la verdadera
libertad de los hijos de Dios, nos da las gracias para vencer la
concupiscencia, los malos hábitos y las tentaciones. Además nos restablece la
paz y seguridad de conciencia.
Purificación:
Naamán, general asirio, aquejado por la lepra, se
presenta a Eliseo quien lo manda lavarse siete veces en el Jordán. Incomodado en
un principio, Naamán se resuelve por fin a ejecutar la orden del profeta. “Fue pues
y lavose conforme a la orden del varón de Dios, y volvió su carne como la carne
del niño tierno, y quedó limpio” (II Reyes, 5,14)
El sacramento de la penitencia es un baño purificador que
lava las manchas del pecado. Queda el alma limpia y Dios no vuelve a acordarse
de los pecados confesados.
Cómo vemos el Sacramento de la Penitencia o Confesión es una gran gracia que Jesús nos ganó con su sacrificio en la Cruz y que debemos valorar.
Colección Divino Sembrador. Libro de religión de 2a Enseñanza.